La Obesidad en los Niños

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La obesidad en los niños se ha vuelto una epidemia en muchos países. Por ejemplo, en las últimas décadas, la obesidad obesidad-infantilen niños entre 6 a 11 años se ha triplicado en los Estados Unidos.

¿Cuáles son las complicaciones?

Son 3: diabetes, presión alta y enfermedades al corazón. Aunque parezca extraño, ahora también lo sufren los niños obesos.

La obesidad en los niños podría ser causa de factores genéticos y hormonales, pero en la mayoría de los casos es por comer demasiado y no hacer ejercicios.

 ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos con este problema?

7 tips para combatir el exceso de peso:

  1. Sirva pequeñas porciones (una dieta estricta podría alterar el desarrollo y salud de su niño).
  2. Comer más frutas y verduras.
  3. En vez de gaseosas o sodas, de a su niño abundante agua o leche baja en grasa. Evite dar bebidas azucaradas.
  4. Cocine al vapor, a la plancha, al horno. Evite freír las carnes.
  5. No permita que su niño se sienta frente al televisor o computadora, de lo contrario aumentará su apetito.
  6. Planifique actividades físicas, donde su niño pueda hacer más esfuerzo físico. (nadar, saltar soga, manejar bicicleta o algunos quehaceres en casa).
  7. Usted como padre, dé el ejemplo con una buena alimentación y practique ejercicios. Su niño imitara su estilo sano de vida y evitará las tentaciones.

Un Vídeo para tomar conciencia … Tú decides

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Nuestra vida es lo más valioso que Dios nos ha dado cuidémosla …

La Memoria y la Actividad Física

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Nuestro Cerebro en un musculo y lo debemos ejercitar constantemente, y el ejercicio contribuye a su buen funcionamiento, que esperas levántate del sofá y disfrutemos del aire libre y del ejercicio.

ejercicioUna de las facultades que más nos preocupa perder con el paso de los años es la memoria. Hay quienes intentan ejercitarla a través de la lectura, haciendo sudokus o jugando a la videoconsola. ¿Pero sabías que el ejercicio físico también estimula esta función cognitiva?

Un estudio liderado por investigadores del Instituto Beckman en la Universidad de Illinois (EE UU), publicado en la web de Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), ha arrojado resultados muy interesantes. La investigación se centró en el seguimiento de personas de ambos sexos con más de 55 años, sedentarias y sin demencia, la mitad de las cuales caminó 40 minutos al día, tres veces por semana. La otra mitad, solo hizo ejercicios tonificantes.

Ambos grupos fueron sometidos a resonancia magnética, antes, durante y después de iniciarse el seguimiento. El seguimiento de los resultados de la prueba mostró que los integrantes del primer grupo habían experimentado un aumento del volumen del hipocampo (parte del sistema límbico importante para la memoria y la capacidad cognitiva) durante el primer año de entrenamiento. Por su parte, el segundo grupo sufrió una disminución de esta zona cerebral.

Además de la resonancia, se aplicaron test de memoria espacial que arrojaron cifras más positivas en el grupo de personas que realizaba más actividad física.

Más ventajas del ejercicio físico
Si estos resultados te parecen alentadores, recuerda también que la actividad física moderada es un gran aliado en otras áreas de la salud:

  • Prevención o abandono adiciones, como el tabaquismo
  • Control y reducción los niveles de estrés, ansiedad y depresión
  • Regulación de la glucemia y reducción del riesgo de padecer diabetes.
  • En los diabéticos, contribuye al mantenimiento del peso ideal y evita la aparición de posibles complicaciones
  • Disminución de los valores de tensión arterial
  • Prevención de la obesidad
  • Recuperación de pacientes con cardiopatías
  • Mejora la imagen personal y produce bienestar físico
  • Mantenimiento de la fuerza y la resistencia muscular

El cuerpo humano necesita moverse, está hecho para eso. Mantenerlo en buenas condiciones físicas a través de la práctica de ejercicio te permitirá llevar vida más plena. ¡Depende de ti!

Hipertensión Arterial

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hipertensionSe denomina hipertensión a una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de valores considerados normales (presión sistólica más de 160 mmHg, presión diastólica más de 90 mmHg).). En su origen, influyen tanto factores personales y ambientales (edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) como los genéticos: la tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también más frecuente que aparezca si la persona es obesa, lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio (pobre en verduras, frutas y frutos secos, legumbres, cereales integrales), bebe elevadas cantidades de alcohol, no realiza actividad física, o sufre de estrés psicológico. 
Prácticamente en el 90 % de los casos la hipertensión es primaria o de causa desconocida y, en menos de un 10 %, secundaria a otros procesos relacionados con alteraciones de origen renal, cardiovascular o del sistema endocrino. 

 ALIMENTOS ACONSEJADOS 

  • Leche y lácteos: Leche entera, semi o desnatada -según necesidades-, cuajada, yogur, petit suisse, queso tipo Burgos y requesón sin sal. 
  • Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carne y aves poco grasas, pescado fresco, huevos. 
  • Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en el resto de apartados. 
  • Verduras y hortalizas: Todas salvo las indicadas en “alimentos limitados”.
  • Frutas: Todas salvo las indicadas en alimentos “limitados”. 
  • Bebidas: Agua mineral sin gas, caldos desgrasados sin sal, infusiones, zumos, refrescos sin gas. 
  • Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja).
  • Otros productos: Salsa de tomate, mayonesa y otras de elaboración casera y sin sal. 

ALIMENTOS PERMITIDOS (consumo moderado y ocasional) 

  • Leche y lácteos: Quesos suaves y poco curados (blanco o de nata).
  • Carne y sus derivados: Carnes semigrasas, fiambres especiales bajos en sodio, jamón desalado (remojado en agua). 
  • Cereales, patatas y legumbres: Pan y biscotes con o sin sal (depende del grado de restricción de sodio). 
  • Bebidas: Café, té y bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, sidra, vinos de mesa), según costumbre
  • Grasas: Nata, mantequilla y margarina sin sal. 
  • Otros productos: Salsas y sopas comerciales con reducido contenido de sodio (ver etiquetado). 

ALIMENTOS LIMITADOS (por su elevado contenido en sodio) 

  • Leche y lácteos: Quesos semicurados y curados, salados y grasos, quesos fundidos (loncha, porción) o para untar. 
  • Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carnes grasas, ahumadas, curadas, vísceras y charcutería (salchichas, embutidos, fiambres, patés), pescados ahumados, desecados, en conserva, congelados y mariscos. 
  • Cereales, patatas y legumbres: Bollería convencional, patatas fritas de bolsa y otros snacks (ganchitos, gusanitos, etc.), todas las legumbres en conserva y, los guisantes y las habas congeladas. 
  • Verduras y hortalizas: Conservas (acelga, alcachofa, apio, cardo, coles de Bruselas, champiñón, espárrago, espinaca, judía verde, remolacha, setas, zanahoria, salsa de tomate). 
    Frutas: Frutas en almibar, escarchadas y confitadas. 
  • Bebidas: Agua mineral con gas y bebidas refrescantes con gas tipo cola. 
  • Grasas: Mantequilla y margarina saladas, manteca, tocino y sebos. 
  • Otros productos: Aperitivos como encurtidos (aceitunas, pepinillos…), frutos secos salados (cacahuetes, etc.), sopas y purés de sobre, cubitos, salsas comerciales (mostaza, ketchup, mayonesa).
  • Alimentos que incluyan aditivos con sodio (Na): Sal o cloruro sódico (ClNa), bicarbonato sódico o soda (en helados, pasteles, productos horneados), carbonato sódico (en mantequilla, cremas, helado de crema, encurtidos), glutamato monosódico (en carnes, condimentos, encurtidos y sopas), según el grado de restricción de sal.

El Sueño

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Con este Post deseo explicar la complejidad del Sueño y su influencia en nuestra vida cotidiana, espero sus comentarios y que el articulo sea de mucha ayuda.

Alimento

¿Qué función tiene el sueño?
El sueño es esencial para la vida y es la base de numerosas funciones fisiológicas y psicológicas, como la reparación de los tejidos, el crecimiento, la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Aunque no todas las personas adultas necesitan el mismo número de horas de sueño, los expertos consideran que dormir menos de 7 horas por noche de forma continuada puede tener consecuencias negativas para el organismo y el cerebro.

El sueño y el metabolismo
Al examinar la relación existente entre el sueño y el metabolismo, es difícil determinar si ciertas circunstancias metabólicas conducen al sueño, o si es la calidad y duración del mismo lo que impulsa el metabolismo. Por ejemplo, los períodos más prolongados de sueño profundo se observan en personas físicamente activas y en aquéllas con una glándula tiroides hiperactiva; ambos casos están asociados con metabolismos más rápidos. Por el contrario, las personas con una glándula tiroides hipoactiva y, como consecuencia, un metabolismo más lento, suelen disfrutar de menos horas de sueño profundo.
Inversamente, la privación de sueño está relacionada con diversos cambios adversos de la actividad metabólica: aumentan los niveles de cortisol (una hormona implicada en la respuesta al estrés) en sangre, la respuesta inmune se ve afectada, disminuye la capacidad del organismo de procesar glucosa y el control del apetito se altera. Este tipo de cambios, pueden observarse en personas cuyo patrón de sueño está trastornado debido, por ejemplo, al cuidado de un bebé o a una enfermedad. El resultado final es que el funcionamiento normal del cuerpo se ve perturbado por la falta de sueño, y esto se repercute en ciertas consecuencias metabólicas.

¿Influye la falta de sueño en la salud?
Los estudios epidemiológicos y de laboratorio realizados indican que la falta de sueño puede desempeñar un papel en el aumento de la prevalencia de la diabetes y la obesidad. La relación entre la restricción del sueño, la ganancia de peso y el riesgo de padecer diabetes podría derivar de alteraciones en el metabolismo de la glucosa, un aumento del apetito y una disminución del gasto energético.

El sueño y el metabolismo de la glucosa
Los períodos reducidos de sueño están asociados con una menor tolerancia a la glucosa y una mayor concentración de cortisol en sangre. La tolerancia a la glucosa es un término que describe el modo en que el organismo controla la disponibilidad de la glucosa presente en la sangre para los tejidos y el cerebro. En períodos de ayuno, el elevado nivel de glucosa y de insulina de la sangre indica que la administración de glucosa realizada por el cuerpo es inadecuada. Existen pruebas que demuestran que la baja tolerancia a la glucosa es un factor de riesgo para la diabetes de tipo 2. Los estudios sugieren que la restricción de sueño a largo plazo (menos de 6,5 horas por noche) puede reducir la tolerancia a la glucosa en un 40%.

Aumento del apetito
En un estudio realizado en grandes poblaciones se ha observado una relación entre una corta duración habitual del sueño y el aumento del índice de masa corporal (IMC). Una duración reducida del sueño se asoció a cambios en las hormonas que controlan el hambre; por ejemplo, los niveles de leptina (reductora del apetito) eran bajos, mientras que los niveles de grelina (estimulante del apetito) eran altos. Los efectos se observaron cuando la duración del sueño era inferior a 8 horas. Esta constatación sugiere que la privación de sueño es un factor de riesgo de padecer obesidad. En un estudio controlado realizado en una población masculina y sana, se descubrió que una media de 4 horas de sueño se asociaba a un deseo significativamente mayor de alimentos calóricos con un contenido elevado de carbohidratos (alimentos dulces, salados y ricos en fécula). Los sujetos también manifestaron tener más hambre.

Hay también que tener en cuenta que cuantas menos horas se duerme, más tiempo hay para comer y beber. Existen estudios que demuestran que éste es un factor que contribuye a los aspectos obesogénicos de la reducción del número de horas de sueño.

Menor gasto de energía
En el otro extremo de la ecuación energética, las personas con falta de sueño tienen menor probabilidad de ser físicamente activas, lo que deriva en un menor gasto de energía.
Si al aumento del apetito y el deseo de comer, se une la reducción de la actividad, se hace evidente el importante papel que el sueño puede jugar en la gestión del peso corporal.

El círculo vicioso de los trastornos del sueño y la obesidad
La apnea del sueño es un trastorno que afecta aproximadamente al 24% de los hombres y al 9% de las mujeres. Se caracteriza por la interrupción momentánea de la respiración durante el sueño, lo que ocasiona un sueño de peor calidad y fatiga durante el día. Existe una estrecha relación entre este problema y la obesidad. Varios estudios han comprobado que las personas con apnea del sueño presentan patrones anormales de sueño que pueden acentuar los trastornos metabólicos asociados con la privación de sueño como, por ejemplo, el aumento del hambre. Es decir, que la apnea del sueño causada por la obesidad podría a su vez influir en el apetito y el gasto energético, favoreciendo la obesidad.

La Obesidad Infantil

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En este post les presento un problemas a nivel mundial que preocupa la Obesidad Infantil, la alimentación de nuestros niños es de preocupación de todos, y todos debemos de aportar y ayudar a que esto no continúe…
Y no se olviden de hacer comentarios para enriquecernos mutuamente. Gracias     

 

Un estudio realizado recientemente indica que los niños y adolescentes obesos registran entre un 30% y un 40% más de riesgo de sufrir accidente cerebrovascular o una enfermedad cardiovascular en el futuro que los niños que mantienen un peso normal.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que los niños los niños obesos y con sobrepeso suelen seguir siéndolo en la edad adulta y “tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares”. Un estudio reciente arroja también resultados sobre los efectos que tiene el sobrepeso y la obesidad en el futuro de estos niños.
Realizado por investigadores de la Universidad de Oxford, ha encontrado que los niños y adolescentes obesos presentan más factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (presión arterial elevada, el colesterol y los niveles de azúcar en la sangre y engrosamiento del músculo cardiaco) que aquellos niños que tiene un peso normal. El objetivo del estudio publicado en British Medical Journal era describir la asociación entre el índice de masa corporal, el sexo, y los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular en los niños en edad escolar de países altamente desarrollados. Para ello analizaron los resultados de 63 estudios (realizados a partir de 1990 y publicados entre 2000 y 2011) en los que participaron 49.220 niños sanos de edades comprendidas entre los cinco y 15 años de edad. Estos estudios midieron el peso, la arterial alta, el colesterol y los niveles de glucosa en sangre.
En comparación con niños de peso normal, los niños obesos tenían significativamente mayor presión arterial y niveles de colesterol. En los niños con sobrepeso también había aumento de la presión arterial, pero en menor medida que los niños obesos. Los niveles de insulina en ayunas y la resistencia a la insulina (marcadores de riesgo de la diabetes) fueron significativamente mayores en los niños obesos, pero no en los niños con sobrepeso. Los niños obesos también tuvieron un aumento significativo de la masa del ventrículo izquierdo (un engrosamiento del músculo del corazón, marcador de enfermedad cardiaca) en comparación con niños de peso normal.
Los autores advierten que, si estos factores de riesgo continúan en la edad adulta, los niños obesos ya podrían tener un 30-40% más de riesgo de padecer un accidente cerebro vascular y enfermedad cardiaca en el futuro que aquellos niños que tienen un peso normal.

 ¿Qué puedes hacer por ellos?
En España el 19% de los niños tiene sobrepeso, el 9% obesidad, y el 18% de los niños y el 22% de las niñas son sedentarios (según datos de la Encuesta Nacional de Salud). Sin prevención corremos el riesgo de que nuestros hijos sean parte de estas negativas cifras y de las consecuencias que acarrea estos problemas en su salud. Así que debemos educar y dar para conseguir cambiar los malos. Las medidas para parar el aumento de la obesidad infantil son muy sencillas, solo falta determinación para conseguir llevarlas a cabo y convertirlas en una práctica habitual:

  • Llevar una alimentación equilibrada libre de grasas saturadas. Evitar el consumo de bollería industrial, cada vez más consumida por los más pequeños es una buena medida para evitar estas grasas. Lo correcto: una dieta rica en verduras, frutas, cereales, lácteos, pescado y hortalizas.

En este vídeo te damos algunos consejos sobre nutrición infantil:

Evitar el sedentarismo. Los niños deben ejercitarse a diario, a través de la práctica de deportes, caminando, realizando juegos que les permitan moverse, correr, saltar, etc. Así que hay que restringir las horas que pasan viendo televisión. 

Ejercicio Físico para la Salud y la Calidad de Vida

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Este post muestra la importancia del ejercicio físico en nuestra vida diaria, estemos alerta…
Y no se olviden de hacer comentarios para enriquecernos mutuamente. Gracias

La actividad física estuvo asociada a la salud de las personas desde tiempos remotos. Los deportistas de la antigua civilización griega, por ejemplo, ocupaban un lugar destacado dentro de la sociedad y se llegaron a endiosar sus hazañas atléticas. A lo largo de la historia se fue relacionando la longevidad de ciertas poblaciones del planeta con estilos de vida activos y adecuada alimentación.
Durante la segunda mitad del siglo XX una multitud de investigaciones ha logrado demostrar científicamente lo que se sospechaba por datos de la observación diaria. Uno de los primeros estudios epidemiológicos fue desarrollado en Inglaterra a principio de la década del 50 por Jeremy Morris, que ejercía su actividad médica entre los empleados públicos de Londres. Observó durante mucho tiempo a los choferes de ómnibus y comparó sus evoluciones médicas con la de los guardas, que vendían los boletos y caminaban permanentemente por el vehículo subiendo y bajando las escaleras. Los choferes, que estaban siempre sentados, tuvieron un 35% más de infartos de miocardio que los guardas. En Estados Unidos, el Dr. Paffenbarger siguió durante más de treinta años la evolución de los alumnos de la Universidad de Harvard y comprobó que aquellos que seguían realizando ejercicios físicos después de su período de estudiante tuvieron una vida más prolongada, con cerca de un 40% menos de infartos que los ex-alumnos sedentarios. La década del 70 fue pródiga en investigaciones sobre los efectos del ejercicio físico en la salud. La Cooper Clinic, de Texas, lideró proyectos de investigación que fueron cambiando los hábitos de millones de personas hacia una vida más activa y promovieron programas de prevención en salud pública donde el ejercicio ocupaba un lugar destacado.
En los últimos años, la atención de los médicos cardiólogos estuvo centrada en un estudio muy importante realizado en EEUU con más de 70 mil enfermeras. Pudo observarse que, después de 8 años, las mujeres que caminaban más de 3 horas semanales tenían 35% menos de enfermedades de las arterias coronarias que sus compañeras sedentarias.
A esta investigación se sumaron recientes publicaciones que demostraron una reducción del 50% en la mortalidad a 12 años entre hombres mayores que realizaban caminatas de 30 o más cuadras por día.
En Argentina, el estudio FRICAS pudo demostrar que el nivel de sedentarismo era mayor entre las personas que habían tenido un infarto de miocardio.
La variedad de estudios que establecieron la asociación íntima entre actividad física y salud cardiovascular llevó a la Asociación Americana del Corazón a declarar al sedentarismo como un factor de riesgo mayor para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Las enfermedades del corazón y las arterias ocupan un triste primer lugar como causa de mortalidad en el mundo occidental. En su aparición y desarrollo están involucrados múltiples factores de riesgo dentro de los cuales el tabaquismo, las alteraciones del colesterol, la hipertensión arterial, el sedentarismo, la diabetes, el estrés mental y la obesidad ocupan un lugar de relevancia.
El ejercicio físico regular contribuye a combatir todos estos factores y más aún, al actuar directamente sobre el corazón y los vasos sanguíneos, es uno de los elementos más eficaces para prevenir la aparición y la progresión de la enfermedad. En las personas que ya han sufrido una enfermedad cardíaca, se ha comprobado que el ejercicio colabora en el tratamiento, mejorando la calidad y cantidad de años vividos.
Los beneficios del ejercicio físico no están solamente relacionados con la prevención de las enfermedades cardíacas. Los individuos que llevan un estilo de vida más activo se “sienten mejor” y producen en su cuerpo una resistencia superior ante las distintas agresiones que la vida y el paso de los años provocan. Los adultos que conservan una vida activa llegan a edades mayores con mejor predisposición al trabajo y menor dependencia de aquellos que los rodean.
Se han comprobado efectos beneficiosos del ejercicio sobre la conservación de la densidad de los huesos con un alto impacto en la prevención de la osteoporosis. Diferentes dolores articulares y musculares se ven aliviados por sesiones especiales de ejercicios y la vida activa previene la aparición de este tipo de molestias.
Los trastornos venosos de las piernas encuentran en la actividad física una de las más importantes y probadas formas de tratamiento. Las molestias físicas y los problemas estéticos que genera la insuficiencia venosa en miles de mujeres pueden ser prevenidos y tratados con programas adecuados de ejercicios físicos.
Pero no todo termina aquí: existe una relación positiva entre el sistema inmunológico (las defensas del organismo) y la actividad física. Varios estudios epidemiológicos han expuesto la menor prevalencia de diferentes formas de cáncer entre las personas físicamente activas. Experiencias recientes han sugerido que las mujeres que realizan ejercicios físicos en forma regular tendrían menor predisposición a tumores de mama y útero.
La actividad física es una herramienta fundamental en la prevención y el tratamiento de la diabetes. Por otra parte, es un elemento indiscutible en la terapéutica de la hipertensión arterial.