Fibra-alimentaria

Todos hemos oído hablar de la importancia y la necesidad de la fibra pero lo cierto es que la mayoría estamos un poco perdidos en ese aspecto: ¿qué es?, ¿por qué tiene esas propiedades?, ¿qué alimentos la contienen?, ¿cuánta necesito?, ¿para qué sirve concretamente?  Todas esas son preguntas que iremos intentando responder ya que la información puede ayudarnos mucho a la hora de protegernos de la enfermedad.

Vamos a definirla, algo más difícil de lo que parece, sobre todo teniendo en cuenta que todavía no hay un concepto ni una definición unánimente aceptada.  A nosotros nos vale quedarnos con que es la parte no digerible ni absorbible de muchos alimentos de origen vegetal.  Es decir, un componente, gran parte de los alimentos vegetales que no digerimos ni absorbemos pero que por sus propiedades produce efectos beneficiosos en el organismo de igual manera.

Esta definición es más difícil de hacer ya que cuando hablamos de fibra no se trata sólo de una sustancia, sino que se trata de distintas sustancias de diferente composición química, aunque la mayoría de ellas son polisacáridos (mezcla de varios azúcares simples como glucosa o galactosa), pero también hay otras fibras, como la lignina que no están compuestos de azúcares.

En definitiva se trata de un grupo heterogéneo, que podemos encontrar en alimentos de origen vegetal y que tienen propiedades beneficiosas para nuestro organismo.  Por Ejemplo:

Estreñimiento: El efecto más conocido de la fibra es su capacidad de facilitar la defecación.  La fibra aumente el volumen de las heces al crear residuo sólido y absorber agua lo que produce unas heces más voluminosas y menos consistentes.  Por lo tanto, un contenido adecuado de fibra en la alimentación es fundamental para prevenir y ayudar a eliminar el estreñimiento.

Diverticulosis o enfermedad diverticular: Enfermedad caracterizada por la aparición de pequeñas bolsas en las paredes del colon en forma de dedo de guante llamadas divertículos.  La diverticulosis aumenta con la edad, ya que en las personas mayores la pared intestinal es más débil y la presión que se ejerce dentro del colon facilita la creación de los divertículos.  La excesiva presión que tiene que ejercer la capa muscular de la pared del colon al intentar expulsar las heces con poco volumen aumenta la presión dentro del colon y puede contribuir al desarrollo de la enfermedad diverticular. La diverticulosis suele estar asociada también al estreñimiento.  Los alimentos ricos en fibra, al suavizar y ayudar a expulsar las heces, pueden ayudar en su prevención.

Obesidad: La obesidad es una enfermedad que está asociada con la hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, diabetes mellitus y muchos tipos de cáncer.  Por lo tanto, mantener un peso corporal adecuado es una medida muy saludable.

Las dietas ricas en fibra pueden ayudar a controlar la obesidad por varias razones: primero, poseen menos calorías en el mismo volumen del alimento; segundo, este tipo de dietas facilitan la ingestión de menor cantidad de alimentos debido a que prolongan el tiempo de masticación y por su volumen, ayudan a producir más rápidamente la sensación de saciedad y por último, las dietas ricas en fibra secuestran parte de los azúcares y las grasas ingeridas, y ralentizan su absorción, lo que disminuye el aporte final de calorías.

Cáncer de Colon: Aunque aisladamente una dieta rica en fibra no protege del cáncer colorrectal, los estudios epidemiológicos señalan que las poblaciones que consumen dietas ricas en fibra están asociadas a una menor incidencia del cáncer de colon.  Los motivos son muy diversos y no están del todo claros, pero parece que las dietas ricas en fibra contienen alimentos vegetales que tienen micronutrientes protectores del cáncer, presentan un menor consumo de alimentos de origen animal que contienen gran cantidad de grasas, producen una menor incidencia de obesidad y en general presentan un estilo de vida más saludable que protege del cáncer colorrectal.

Diabetes mellitus:  Un aumento en la ingesta de fibra dietética, particularmente de tipo soluble, mejora el control de la glucemia, disminuye la hiperinsulinemia y las concentraciones plasmáticas de lípidos en los diabéticos tipo 2, lo que confiere un perfil idóneo de protección cardiovascular.

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