granada

La granada es del tamaño de una naranja; tiene una cáscara dura y su color es de un rojo oscuro. Las semillas de un rojo escarlata son la parte comestible de la fruta. Para conocer los secretos de esta fruta, sigue leyendo.

La mayoría de las granadas tienen su sabor en las semillas, las cuales son delicadas, dulces y con cierta acidez. La membrana es la que encierra las semillas y es blanca, esponjosa y con un sabor muy amargo.

Las granadas se identifican por sus enormes beneficios para la salud; de hecho, se ha usado durante siglos en el Medio Oriente, Irán e India y ha sido usado en el tratamiento de inflamaciones, garganta irritada, y reumatismo.

Son ricas en taninos, de ahí el amargor de su piel, que también se utiliza como infusión para luchar contra enfermedades de garganta, cólicos y diarreas. Desde la antigüedad, la corteza y membranas, eran usadas para combatir las lombrices intestinales.

Tiene un alto potencial antioxidante, por lo que es ideal para combatir enfermedades. Varias investigaciones sugieren que el zumo de granada puede contener entre dos y tres veces más capacidad antioxidante que la del té verde o el vino tinto. La granada contiene unas 65 cal./100 gr., es rica en pectina, taninos, antioxidantes, flavonas, fibra, vitaminas E, C, B1, B2, B3, B9, y minerales como fósforo, cobre, hierro, cinc, calcio y muy rica en manganeso y potasio.

La granada es muy astringente y posee efectos favorables para aliviar el asma, la fiebre, la flatulencia, las enfermedades cardiovasculares; también es capaz de evitar la retención de líquidos, los parásitos intestinales, la arteriosclerosis, ayuda a combatir la hipertensión, la anemia ferropénica y el exceso de ácido úrico.

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